Despertaré un domingo y miraré por la ventana, veré que la planta de la cornisa sigue tan verde como siempre, a pesar del lugar en el que se encuentra.
Comenzaré mi día temprano, 9 tal vez no hay por qué exagerar, acomodaré el piso de mi cuarto que está más enredado que la mente que lo ve, pero antes me sentaré un rato en mi silla, esa que uso para pensar con los pies en la cama.
Extrañaré menos a la persona que amo pues pronto la veré, con esos ojos que me recuerda a mi planta. ¿Es mía en realidad? Yo no la he cuidado…sólo me limito a verla cada día, aunque tampoco he cuidado a mi amado ente.
Alimentaré a mi gato, gata en realidad pero se escucha muy feo, que es la única que realmente depende de mi, la única que confía en que sea capaz de ver por ella día tras día. Tal vez le haga más espacio, no sé…debería en realidad, aún no puedo bajarla sin sus vacunas, no siento que sea correcto, tengo que protegerla…al menos ella sí puedo.
Mañana quiero despertar y sentir la satisfacción de vivir un nuevo día, quiero sentir lo que nos receta el mundo exterior, quiero saber si uno se siente completo así, a decir verdad no lo creo -¿Y de ser así?- No lo sabría, porque nunca presto atención a esa basura mundial.
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